jueves, 18 de febrero de 2021

Hoy encontré este blog de un chico que escribía un blog hace casi una década. Y soy ese chico. O no, ya no soy. Era ese chico. Sigo oyendo música. Tengo mejores audífonos. Mi ipod sigue conmigo, pero no prende. Spotify, en cambio, me acompaña siempre desde hace, no sé, 7 años. Desde que un día me quede sin batería en el ipod y descargué en el celular el spotify para ver a la abuela en el hospital naval. Caminaba por la avenida Venezuela y escuché esta canción cuyo nombre--oh, mi primer post--ni me acuerdo ahorita. Pero la amé. Era en castellano. Era una voz de mujer hablando de un río. Y me enamoré de Spotify por enseñarme esa canción. Luego baje el disco entero a mi ipod. Pero creo que ya sabía que algo cambiaba. Que era el comienzo del fin. Pero esta no es mi historia con Spotify. Es un resumen de mí una década luego. Con Pablo de 27 meses. Y con insomnio. Son las 4.30am. Y no se si vuelva luego a ese blog--este espacio perdido y que nadie conoce--pero se que si me leo en 10 años quiero recordar que hacía a mis 35: escribías artículos, corregías trabajos, te preguntabas, con Claudia, si había algo más luego. O si acá, con el covid, con mi paternidad, con mi amor por tomar gin, con esto acaba mas o menos lo que soy. seguro no. espero que no. (felizmente la memoria aún funciona. esta era la canción )